El Mobbing o acoso laboral

El Mobbing o acoso laboral

 

El mobbing o acoso laboral

El mobbing o acoso laboral es un grave problema que afecta a una gran proporción de trabajadores, para los que acudir a su puesto de trabajo acaba resultando una autentica pesadilla. Estas personas se encuentran a menudo aisladas, humilladas y amenazadas por el acosador y su grupo de seguidores y no son capaces de encontrar una solución a esta situación. El desconocimiento de esta problemática por gran parte de la sociedad y la ignorancia acerca de su gravedad y consecuencias hacen que las víctimas de este problema no sean creídas por sus familiares y amigos o que se considere que exageran. Otras veces, aun dándose cuenta de la gravedad de la situación, la víctima y sus allegados no saben qué hacer ni a quién acudir.

Por ello, hemos creado esta página con el objetivo de que, tanto las personas que están sufriendo acoso laboral, como sus familiares o los empresarios que deben salvaguardar el bienestar de sus empleados, puedan conseguir toda la información que precisen.

Diagnóstico del mobbing: Situaciones que sí son mobbing y situaciones que no lo son

En su significado original, el termino mobbing se utilizaba para explicar el comportamiento animal en el que varios miembros débiles de una misma especie atacaban a un miembro más fuerte. En la actualidad se utiliza para describir la situación en la que un individuo es sometido a presión psicológica por uno o más miembros del grupo, con la complicidad o silencio del resto. Los expertos opinan que el este tipo de acoso es una de las experiencias más devastadoras que puede sufrir un ser humano en una situación social “normal”.

Para que una situación de acoso pueda ser considerada como mobbing se requiere que sea una conducta consciente, que tenga como objetivo disminuir la estima o las capacidades de la persona en su puesto de trabajo para poder eliminarla del grupo y que se mantenga en el tiempo (al menos seis meses) con una frecuencia de acoso al menos semanal.

Para aclarar aún más el concepto explicaremos a continuación que situaciones pueden calificarse como mobbing y cuáles no:

Sí es mobbing:

Los siguientes comportamientos deben estar dirigidos exclusivamente a la persona afectada para que pueda hablarse de mobbing.

  • Ataques a la víctima con medidas organizacionales: Rechazo a reconocer su valía, trato inferior a los demás, sobrecarga de trabajo o, por el contrario, asignarle tareas de poca valía o dejarle sin trabajo, robar su trabajo, negarle la formación necesaria para realizar su trabajo, cambiar continuamente sus objetivos, ser objeto de procedimientos disciplinarios por causas insignificantes o inventadas…
  • Ataques a la víctima mediante aislamiento social: Ser separado o marginado de sus compañeros, ser humillado o criticado, distorsionar sus palabras o conductas…
  • Ataques a la vida privada: Negarle permisos o vacaciones, recibir burlas sobre su vida privada…
  • Situaciones muy graves: Violencia física ya sea sobre objetos (tirar cosas, dar portazos…) o sobre la propia víctima.

No es mobbing:

  • El rechazo social por el que una persona es ignorada pero no perseguida.
  • El stress generado por trabajar bajo presión o en ambientes muy competitivos.
  • Mantener conflictos con compañeros.
  • Padecer un jefe con personalidad complicada (autoritario, exigente, perfeccionista…)
  • Situaciones conflictivas laborales por diferencia de intereses.
  • Conflictos interpersonales puntuales entre dos individuos del mismo poder.
  • Conflictos laborales en los que esté afectado un grupo de trabajadores.

Tipos de mobbing según la estructura de la organización

No todas las situaciones de acoso laboral son iguales. Las acciones del acosadordependen en gran medida del nivel jerárquico en el que se encuentren tanto el acosador como la victima dentro de la empresa. Teniendo en cuenta este factor, podemos encontrar tres tipos de mobbing:

  • Descendente: Es el tipo de acoso más habitual. El acosador es alguien que detenta el poder y el acosado es uno de sus subordinados. En este tipo de mobbing el acosado es más vulnerable que en los otros dos. Esta variante del acoso puede deberse a múltiples causas: la personalidad despótica del jefe, la práctica de actividades poco transparentes con las que la víctima no está de acuerdo, un intento de forzar la dimisión del empleado para no tener que asumir los costes de un despido improcedente o para colocar en su puesto a algún amigo, la destrucción de alguien más competente que podría poner en peligro su puesto o incluso los temas personales por desavenencias en las ideas políticas, religiosas, morales…
  • Horizontal: La víctima es un trabajador acosado por uno o varios compañeros de su mismo nivel jerárquico. Normalmente, el acosador, aunque sea del mismo nivel, suele disponer de un poder real superior al del acosado, ya sea por sus contactos y relaciones, por sus influencias… Este tipo de mobbing puede deberse a problemas puramente personales, a una percepción del acosado como alguien distinto o amenazador para el resto, a la resistencia del acosado a aceptar las pautas y códigos del grupo,…
  • Ascendente: Es el tipo menos común. En él uno o varios subordinados acosan a un jefe o superior. Puede suceder cuando a una empresa, con un grupo ya formado, llega un superior ajeno. Los trabajadores empiezan a cuestionar sus métodos y su estilo de mando. Las razones de este tipo de mobbing pueden ir desde la ambición de alguno de los acosadores por ese puesto hasta el miedo a la propia continuidad si el jefe actual no está de acuerdo con su manera tradicional de hacer las cosas. Este tipo de mobbing también puede suceder si el nuevo jefe es alguien ascendido y cuyo nuevo status no es aceptado por los que eran sus antiguos compañeros.

Fases del mobbing

El proceso del acoso laboral suele seguir las mismas fases. Realmente, esta repetición de los pasos suele llamar la atención de los especialistas en la materia. Las situaciones, frases y técnicas que las victimas relatan haber sufrido son tan similares que casi parecería que los acosadores acudiesen a una “escuela de mobbing”.

El proceso completo suele prolongarse aproximadamente un año. A pesar de que las fases pueden solaparse unas a otras, las dividiremos en cuatro para aportar claridad:

 

  • Fase de falsa seducción: El acosador se hace “amigo” de la futura víctima. Intenta ganarse su confianza para conseguir toda la información posible de su vida personal, sus cualidades, sus puntos débiles… En esta fase, además, intentará comprobar si la posible victima carece de capacidades de confrontación o si, por el contrario, podría representar un riesgo.
  • Fase de manipulación o maltrato psicológico: En esta fase el acosador comienza con unos pequeños ataques de prueba, comprobando la respuesta del acosado. También se dedicará a ir dañando la imagen de la victima delante de compañeros y superiores, tratando de justificar el acoso y conseguir apoyos.
  • Fase de confrontación: En esta fase, tanto el acosador como su grupo de seguidores, comienzan a realizar ataques sistemáticos y continuos contra la víctima. La violencia suele ser verbal (insultos, amenazas, insinuaciones…)
  • Fase de violencia física mayor: A esta fase sólo llegan las victimas más resistentes, que ya identifican el acoso como tal y suponen un peligro real para el status personal y profesional del agresor, por lo que éste incrementará la violencia de los ataques, en un intento de destruirla por completo.

Casos especiales de mobbing

En esta apartado nos centramos en casos de acoso laboral que se apartan de las características de los casos clásicos. Estos casos suelen darse contra colectivos más débiles, con menos posibilidades de escapar al acosador o que, por sus características personales o sociales, pueden sufrir consecuencias más graves.

Los casos que estudiamos son los siguientes:

  • Acoso laboral y discriminación: En estos casos las conductas de mobbing se centran en personas con alguna diferencia respecto al resto de trabajadores, como los discapacitados físicos o psíquicos, o que pertenecen a una minoría (personas de otra raza o religión).Normalmente, estas personas carecen de las capacidades o del apoyo social suficiente para poder oponerse al acosador o salir de esa situación.
  • Acoso laboral y acoso sexual: Aunque pueden confundirse, estos dos tipos de acoso tienen grandes diferencias. En el mobbing el acoso sexual puede usarse como instrumento para humillar y denigrar a la víctima en una faceta tan personal, sin que el acosador tenga realmente ningún interés sexual en ella.
  • Mobbing maternal: Este tipo de acoso, realizado contra mujeres embarazadas, tiene como finalidad dar ejemplo para atemorizar al resto de mujeres de la empresa, de manera que no se atrevan a quedarse embarazadas para no sufrir el mismo castigo.
  • Violencia de género: Este fenómeno no es acoso laboral en sí pero puede utilizarse como instrumento para el mobbing y prepara el terreno para futuras situaciones de acoso, al convertir los comentarios o conductas sexistas en algo normal y aceptado socialmente dentro de la empresa.

Consecuencias del mobbing

El acoso laboral es un problema grave, que no solo afecta a las víctimas directas. Sus consecuencias negativas se extienden a su familia y amigos, sus compañeros de trabajo, la empresa e incluso a todo el conjunto de la sociedad, ya que genera unos altos costes asistenciales. En los artículos de esta sección trataremos de exponer todas las consecuencias negativas de este problema:

Consecuencias psicológicas:

El mobbing puede ocasionar en la victima un trastorno de estrés postraumático, que se caracteriza por la somatización del trastorno, los problemas emocionales, la depresión y la ansiedad.

  • Depresión: El acoso laboral provoca pérdida de autoestima, bajo autoconcepto, sentimientos de culpa… Si se prolonga en el tiempo, puede desencadenar un cuadro depresivo grave.
  • Ansiedad: Las victimas de mobbing pueden desarrollar un trastorno de ansiedad generalizado, caracterizado por el miedo y las conductas de evitación, que pueden, en los casos más graves, conducirles al suicidio.

Consecuencias físicas:

El acoso continuo y sistemático provoca graves problemas a nivel físico (trastornos gastrointestinales, trastornos del sueño, desajustes del sistema nervioso autónomo…)

Consecuencias familiares:

El acoso laboral puede provocar problemas en la relación de pareja y repercutir negativamente en el desarrollo psicológico de los hijos.

Consecuencias sociales:

Las personas que han sufrido mobbing pueden desarrollar conductas inadaptadas desde el punto de vista social, que pueden ir del aislamiento a la agresividad.

Consecuencias laborales:

Además de perder o tener que abandonar el puesto de trabajo por causa del acoso laboral, muchas víctimas de mobbing encuentran serias dificultades para volver a integrarse en un puesto de trabajo.

Consecuencias para la empresa:

La propia empresa puede sufrir muchas pérdidas por las situaciones de acoso (pérdida de rentabilidad, mal clima laboral, deterioro de su imagen pública…)

¿Qué hacer ante el mobbing?

En esta última sección, hemos intentado reunir la información relevante para las personas que están siendo víctima de un caso de acoso laboral. Cuando una persona está siendo sometida a un ambiente tan dañino, aislada de sus compañeros y, a menudo, incomprendida por su familia y amigos, puede sentir que no hay solución a su problema. Sin embargo, hay muchas vías que pueden ayudarnos a salir de la situación, frenar el daño y conseguir reparación por nuestro sufrimiento. Con estos artículos, esperamos aportar algo de luz a estas personas.

En esta sección podéis encontrar información sobre los siguientes temas:

Respuesta activa al mobbing:

Prevención individual

Las víctimas de acoso laboral suelen reprocharse a sí mismas no haber hecho frente al problema a tiempo. Estas víctimas suelen negarse el problema cuando ésta se encuentra en las primeras fases, incapaces de creer que algo así pueda estar sucediéndoles a ellos. Además, piensan que, a pesar de que la situación parece muy amenazante para su integridad, afrontarla de forma efectiva resultaría muy difícil y doloroso. Por ello, se mantienen pasivos, sin dar ninguna respuesta, esperando que el problema se solucione por sí solo y que el acosador se aburra o encuentre otra víctima. Sin embargo, con esta falta de respuesta lo único que consiguen es dar alas a su acosador, haciendo que el problema se enquiste y que el acoso laboral gane en intensidad y frecuencia.

Es muy importante plantar cara al acosador desde el primer momento, ya que éste no sabe enfrentarse a una persona activa y asertiva que le responda. Los acosadores requieren víctimas paralizadas, incapaces de defenderse. Por ello, una respuesta activa en las primeras fases del mobbing es la mejor manera de detenerlo y prevenir su avance.

Esto se puede conseguir mediante las siguientes medidas:

  • Estar informado sobre el mobbing (sus causas, motivaciones, conductas…) para identificar el problema lo antes posible.
  • Ser conscientes de que tenemos derecho a que se respete nuestra dignidad como personas en el medio laboral.
  • Evitar el retraso en la solución del problema. Si nos hemos dado cuenta de que están empezando a acosarnos y de que debemos plantar cara a nuestro acosador, mejor hoy que mañana.
  • No ser previsibles: El acosador necesita conocer cómo va a comportarse el acosado. Si nuestra conducta le sorprende, se sentirá menos seguro de sus pasos.
  • Actuar con decisión y ser directo: El acosador utiliza las indirectas, las evasivas… Si somos claros y directos en nuestras respuestas y le obligamos a responder de forma directa, se sentirá perdido.
  • No discutir inútilmente ni amenazar: Con esto sólo estaremos dándole armas al acosador para poner a los demás en nuestra contra. Hay que enfrentarse al acosador con una actitud fría y luchar contra nuestro miedo.
  • Debemos pedirle explicaciones de cualquier atribución de errores que nos haga, exigiéndole detalles de ese error para conseguir pruebas de que está mintiendo. Si el error es cierto, explicaremos cómo vamos a arreglarlo pero no debemos disculparnos, ya que un error puede cometerlo cualquiera.
  • Hablar siempre delante de testigos: No debemos iniciar o proseguir un enfrentamiento con el acosador sin contar con la presencia de testigos. Contando con testigos, haremos que el acosador se descubra delante de los otros y tendremos pruebas del mobbing si la situación va a más.
  • Buscar un apoyo: Es importante conseguir un testigo del acoso que esté a nuestro favor. Esto suele ser difícil porque la mayoría de nuestros compañeros serán cómplices del acoso o estarán asustados por poder convertirse en la próxima víctima.

Estrategias personales para superar el mobbing

A pesar de que el acoso laboral es un problema que no puede superarse sin apoyo familiar y social y sin la ayuda de un profesional cualificado, hay una serie de estrategias que pueden ponerse en marcha a nivel personal para superar este problema.

Son las siguientes:

  • Información: Hay que estar informado sobre el acoso laboral para poder identificarlo cuanto antes, de manera que podamos tomar medidas rápidas que impidan un agravamiento del problema.
  • Debemos documentar y registrar todas las agresiones que recibamos. Guardaremos para ello cualquier amenaza escrita, cualquier documento que pruebe las agresiones, grabaciones…
  • Debemos hacer públicas las agresiones que recibamos. El acosador basa su poder en la ocultación y la mentira y en las sensaciones de vergüenza y culpabilidad que crea en la víctima. Si informamos de sus agresiones a compañeros, superiores, familia y amigos, estaremos quitándole parte de su poder.
  • No debemos reaccionar a los ataques de forma emocional, sino de forma asertiva. Intentaremos mantenernos tranquilos y fríos pero afrontando siempre las agresiones, ya que el acosador en el fondo es cobarde y no está preparado para un enfrentamiento directo.
  • Dado que los acosadores suelen robar o destrozar el material de trabajo del acosado, lo guardaremos todo bajo llave o contraseña.
  • Debemos luchar contra el aislamiento social, esforzándonos por encontrar apoyos entre los compañeros.
  • Debemos solicitar desde el principio asesoramiento psicológico y legal especializado. Un terapeuta nos ayudará escuchándonos y ayudándonos a ver las diferentes salidas. El asesoramiento legal nos ayudará a hacer valer nuestros derechos.
  • Debemos desarrollarnos como personas: El acoso destruye la autoestima, por lo que debemos cuidarla más que nunca. Podemos formarnos profesionalmente para aumentar nuestra valía (y de paso abrirnos nuevos caminos laborales), realizar actividades que nos hagan sentirnos a gusto con nosotros mismos, cuidar nuestros contactos sociales fuera del trabajo, utilizar nuestro sentido del humor…
  • Si está en peligro nuestra integridad psicológica, es preferible solicitar una baja laboral o renunciar voluntariamente al puesto que permitir que nos destruyan. Es cierto que la situación laboral es complicada pero las consecuencias físicas, emocionales y sociales del mobbing pueden ser tan graves que acaben dejando secuelas permanentes e, incluso, empujando al suicidio. Ningún puesto de trabajo merece ese sacrificio.
  • Para superar el acoso debemos permitirnos expresar nuestras emociones, llorar si lo necesitamos, mostrar a nuestras personas cercanas que necesitamos ayuda… La última forma de liberación sería perdonar al acosador.

Tratamiento para las víctimas del acoso laboral

El tratamiento para las personas que han sufrido mobbing persigue dos objetivos: ayudar a la victima a conectar con sus necesidades y deseos internos y “cicatrizar las heridas”.

Para conseguir esa “cicatrización” el tratamiento debe pasar por una serie de etapas:

  • Exploración: La victima debe reconstruir los hechos, analizarse a sí mismo para revivir lo que le ha pasado.
  • Expresión: La victima debe ser capaz de contar lo que le pasó, cómo fue y cómo lo sintió.
  • Consuelo: Las personas que han pasado por una situación de mobbing necesitan ser consoladas, recibir atenciones y amor de sus seres queridos y también aprender a cuidarse y a amarse a sí mismas.
  • Compensación: Las víctimas de acoso laboral necesitarán resarcirse del dolor que han pasado. Esto puede generar deseos de venganza hacia el acosador que deben superarse, ya que si no, estaremos permitiendo que el acosador siga controlando su vida. La mejor manera de obtener compensación sin pagar un alto precio psicológico es dejar nuestro caso en manos de la justicia.
  • Análisis: La victima debe analizar cómo le ha afectado el acoso, qué cosas ha perdido, qué ha aprendido con la experiencia…
  • Superación: La victima debe integrar el acoso en su vida como un episodio más de su pasado del que pueda hablar abiertamente sin avergonzarse ni culpabilizarse.
  • Olvido: Sólo cuando la víctima puede aceptar que el acoso ya ha pasado y sentirse compensado, podrá empezar a olvidar y superar el problema.

El objetivo del tratamiento es la recuperación de la autoestima de la víctima. Para conseguirlo se trabaja el pensamiento positivo, el control del estrés y la asertividad. Una vez la victima aprende estas estrategias sabrá qué quiere conseguir en su vida, qué necesita y qué siente, lo que le permitirá un mayor control sobre sus relaciones sociales y laborales. Con ello, sabrá qué riesgos está dispuesto a correr y qué precio está dispuesto a pagar por sus deseos internos y podrá enfrentarse de una manera eficaz a cualquier futura agresión a sus derechos y necesidades.

Por último, debemos señalar que algunos profesionales no diagnostican ni tratan el acoso laboral de una manera adecuada. Piensan que la culpa es de la persona por carecer de las habilidades sociales adecuadas o que exagera en sus percepciones. En ocasiones, le recetan medicamentos que no necesita. Hay que ser muy consciente de que el acosado es una víctima y que el problema no está en él. Nadie merece ser maltratado en su puesto de trabajo y la culpabilización que el acosado, sus compañeros de trabajo o algunos profesionales realizan, sólo contribuirá a agravar el problema.

Profesionales que pueden intervenir en una situación de acoso laboral

Las personas que están pasando por una situación de acoso laboral se sienten a menudo solas y sin apoyos. Aisladas en el lugar de trabajo y, a menudo incomprendidos por su familia y entorno, no saben a quién acudir para salir de esa situación que les está destrozando.

Sin embargo, existen muchos profesionales a los que pueden acudir para pedirles su ayuda en esta situación.

Estos profesionales son:

  • Medico de la Seguridad social: Es quien debe valorar si la persona debe alejarse de la empresa para recuperarse y proporcionarle una baja si la necesita. También es quien debe decidir durante cuánto tiempo debe prolongarse esta baja.
  • Medido de los servicios de prevención o delegado de prevención:Estas personas deben buscar las causas del acoso en la organización del trabajo, los tipos de puestos, las tareas encomendadas a cada uno, las relaciones entre compañeros… Encontrando las causas podrán poner en marcha soluciones para detener la situación de acoso y prevenir situaciones similares en el futuro.
  • Psicólogo del trabajo: Puede apoyar individualmente a la victima mediante la escucha, la práctica de estrategias de afrontamiento, el entrenamiento en factores de resistencia… También puede buscar soluciones colectivas al problema. Por desgracia, no todas las empresas cuentan con esta figura.
  • Director de recursos humanos: Esta figura podría resolver definitivamente el problema, ya que puede reorganizar el servicio o sancionar al acosador. Esta solución ayudaría a que la víctima se sintiese reparada de las agresiones sufridas, con lo que el proceso de recuperación se haría más corto y fácil. Además, el hecho de sancionar a un acosador, haría que fuese más difícil que estas acciones volviesen a producirse en un futuro.

Denunciar el mobbing

El trabajador agredido tiene derecho a ejercer acciones legales para defender sus derechos. Estas acciones legales pueden ir dirigidas contra el acosador(puede denunciarle por la vía civil y penal), contra la empresa (las denuncias pueden ser laborales, civiles y penales) o contra ambos.

En cuanto el trabajador reconozca que está siendo objeto de acoso, debe tomar las siguientes medidas:

  • Ponerse en contacto con profesionales que puedan ayudarles a neutralizar el acoso o paliar sus efectos (médico, psicólogo…)
  • Poner los hechos en conocimiento del Comité de Seguridad y Salud de la empresa (si lo tiene) o del representante legal de los trabajadores, con el objetivo de que inicien una investigación discreta y objetiva, de las acciones que la victima denuncia.
  • Antes de iniciar acciones legales, el acosado debe informar a la empresa de la situación (aunque ésta sea encubridora o instigadora del acoso), ya que el empresario es responsable de los daños que sus trabajadores sufran en la empresa. La comunicación deberá realizarse por escrito y el trabajador debe conservar una copia en la que conste el recibí de la empresa. De esta manera podrá acreditar que el empresario tuvo conocimiento de los hechos y no actuó en su defensa. Es conveniente que un profesional ayude al trabajador a redactar este escrito.
  • A partir del momento en que se informe a la empresa, el trabajador deberá exigir la presencia de su asesor legal o sindical en cualquier reunión a la que sea citado. Hay que tener cuidado en este momento ya que las conductas agresivas del acosador pueden exacerbarse y la empresa puede intentar llegar a algún tipo de acuerdo (ya sea provechoso para el trabajador o no) para quitarse de encima el problema.

Una vez informados los profesionales necesarios y la empresa, podemos tomar las siguientes medidas:

Vía administrativa:

La inspección de Trabajo: Para que actúen debemos presentar una denuncia ante el servicio administrativo, en la que incluiremos los hechos del acoso, los datos cronológicos, los nombres de las personas involucradas, la carta de información a la empresa, los informes médicos, psicológicos o del comité que poseamos y cualquier otro dato o documento que consideremos importante. Una vez el inspector acredite los hechos podrá intentar llegar a una solución consensuada o iniciar un procedimiento sancionador. Hay que tener en cuenta que es fácil demostrar que se nos ha aislado, que no se nos paga o que no se nos asignan tareas pero la humillación o la ridiculización, por ejemplo, son difíciles de probar, por lo que no siempre se conseguirá satisfacción por esta vía. Sin embargo, no debemos evitarla ya que es el primer paso necesario que debemos dar.

Vía judicial:

Tribunales de Justicia: El profesional que nos asesore podrá indicarnos las posibilidades que tenemos y las acciones que podemos interponer:

Vía penal:

Los delitos de coacción, agresión o amenazas pueden denunciarse por la vía penal. También podemos incluir en esta vía al empresario, aunque no haya participado activamente en el mobbing, por no haber puesto en marcha las medidas necesarias para prevenir o frenar los daños al trabajador.

Jurisdicción social: Si el acosador era el propio empresario, podemos denunciar por esta vía y conseguir la extinción del contrato y el resarcimiento por daños y perjuicios.

Jurisdicción civil: Se pueden entablar acciones de responsabilidad extracontractual contra el agresor o el empresario.

Vía contencioso-administrativa:

Puede usarse esta vía si el acosado es un funcionario público y el agresor alguno de sus superiores o compañeros de trabajo. Para ello, deberá reclamar a sus superiores jerárquicos que tomen medidas para evitar el daño, prevenirlo y repararlo. Si en el plazo de tres meses no le han respondido afirmativamente, podrá denunciar ante la jurisdicción contencioso-administrativa para solicitar la ejecución de esas medidas y la indemnización por daños y perjuicios que le corresponda.

Acciones ante la Seguridad Social:

Si el acoso laboral ha causado en la victima una enfermedad laboral que le incapacita para trabajar, tendrá derecho a que la Seguridad social le reconozca la pensión correspondiente. Si dichas enfermedades no aparecen en el listado de enfermedades profesionales (como puede suceder en el caso de depresiones o trastornos de ansiedad originados por el mobbing), necesitará informes de médicos especialistas en enfermedades psíquicas.

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FUENTE: https://www.felicidadeneltrabajo.es

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